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ACABADOS

El acabado superficial de una piedra constituye la piel de la obra y representa, junto con el tamaño y variedad petrográfica, sus señas de identidad.
Los acabados superficiales están en permanente evolución, pero los más importantes son los siguientes:

Acabado Flameado:

  • Proceso de elaboración: Se realiza sobre una superficie previamente aplanada, a la que se aplica una lanza térmica que provoca el desprendimiento de pequeñas lascas o esquirlas. El proceso se realiza de forma automatizada en cámaras especiales cuyo componente principal es un soplete móvil de oxipropano que lanza una llama a temperaturas de unos 2500-2800ºC, y con un ángulo de inclinación de unos 45º.
  • Resultado de la superficie: El resultado es una superficie rugosa, craterizada y con un aspecto ligeramente vitrificado.
  • Usos recomendados: Es un acabado superficial recomendado para pavimentos de exterior de todo tipo debido, entre otras cosas, a que su comportamiento frente al deslizamiento, en condiciones húmedas, es muy bueno. Por el contrario, no está indicado para su uso en pavimentos interiores con tráfico intenso ya que, por su rugosidad, no favorece la limpieza y el mantenimiento.

Acabado Abujardado:

  • Proceso de elaboración: Se realiza sobre una superficie previamente aplanada, que se golpea repetidamente con un martillo provisto en su punta de una o varias bujardas, con pequeños dientes piramidales. Aunque se puede realizar de forma manual, hoy en día se utilizan martillos neumáticos que se desplazan, bien de forma manual, bien automáticamente, sobre la superficie de la piedra.

En función del número y tamaño de las puntas de las bujardas, la fuerza aplicada, y las repeticiones, el acabado puede quedar más grueso o más fino.

  • Resultado de la superficie: El resultado es una superficie plana y rugosa, con pequeños cráteres de 1 a 3 mm de profundidad, uniformemente repartidos.
  • Usos recomendados: Por la misma razón que el acabado flameado, es un acabado recomendado para pavimentos de exterior y, por el contrario, no especialmente indicado para su uso en pavimentos interiores.

Acabado Apiconado:

  • Proceso de elaboración: Se realiza sobre una superficie previamente aplanada, generalmente proveniente del corte de disco, sobre la que se producen unas incisiones alargadas y paralelas – de forma triangular – en una misma dirección, realizadas mediante el golpeo con una pica o puntero. Suele ser un trabajo manual, aunque se puede efectuar con herramienta mecánica provista de dientes de acero.
  • Resultado de la superficie: Resulta una superficie muy rugosa y con aspecto rústico. Las muescas o incisiones alargadas le confieren un aspecto algo tosco.
  • Usos recomendados: normalmente se viene utilizando este tipo de acabado, en piedra de cantería para fachadas, como se puede observar en numerosos edificios antiguos, también puede ser adecuado para pavimentos exteriores de aspecto rustico siempre que no suponga un inconveniente para el tráfico peatonal.

Acabado Arenado ó Granallado:

  • Proceso de elaboración: El arenado se consigue proyectando la superficie de la piedra con arena de sílice o corindón, impulsados a alta velocidad y con presión variable por aire, a través de una boquilla. Cuando se utiliza granalla de acero, este acabado se denomina Granallado. En función de la presión aplicada y del caudal del abrasivo, se consigue un acabado más fino o más grueso.
  • Resultado de la superficie: La superficie tratada presenta uniformidad, con una serie de picos y valles, similares a los conseguidos con el abujardado.
  • Usos recomendados: Cualquier uso en el exterior e interior de las edificaciones, aunque no especialmente recomendado en pavimentos de interior, por su superficie rugosa.

Acabado Lajado o Partido o Natural:

  • Proceso de elaboración: En rocas con planos de esquistosidad y de marcado foliación, como las pizarras, se realiza generalmente de manera manual, mediante cinceles planos, a veces denominados guillos o cuñas. Estos son utilizados para abrir la piedra por los planos de sedimentación o de esquistosidad.

En otro tipo de rocas masivas y no lajosas, el acabado se realiza bien de manera manual, bien por medio de maquinas hidráulicas, que parten el material por los planos de orientación mineral.

  • Resultado de la superficie: al no trabajarse la superficie de la piedra, presenta un aspecto natural, irregular, aunque bastante plano. En algunas rocas, como las pizarras, se suele presentar algún “escalón”, debido a la rotura de los planos de esquistosidad.
  • Usos recomendados: Fachadas y acabados verticales en exteriores e interiores. Pavimentos de exterior, en zonas sin excesivo tránsito. Se suele utilizar este acabado para la confección de adoquines rústicos, y piezas para levantamiento de muros.

Acabado Serrado/Aserrado/Cortado:

  • Proceso de elaboración: Se consigue al cortar las piezas utilizando flejes de acero o diamantados, hilo diamantado o disco de diamante. Suele ser un proceso previo a posteriores tratamientos superficiales, aunque también se puede utilizar como acabado final.
  • Resultado de la superficie: Proporciona una superficie lisa pero algo áspera, porosa y mate, con aspecto un poco difuminado. Cuando se realiza con disco, la superficie puede quedar con ligeros surcos en forma de curvas paralelas entre si.
  • Usos recomendados: Fachadas y acabados verticales en exteriores e interiores. Pavimentos de interior y exterior, preferentemente con pendientes inferiores al 6%, y siempre que se compruebe su grado de resbaladicidad.

Acabado Ranurado/Rayado/Acanalado:

  • Proceso de elaboración: Mediante una máquina cortadora, se mecanizan una serie de ranuras paralelas entre sí, con el fin de incrementar la resistencia al deslizamiento en dirección ortogonal a las mismas. El ancho de estas ranuras se define en función del aspecto deseado.
  • Resultado de la superficie: El acabado superficial, muestra una superficie con ranuras paralelas, que se dispondrán en dirección ortogonal el tráfico.
  • Usos recomendados: Pavimentos exteriores en zonas de aceras rebajadas para cruces peatonales.

Acabado Cepillado o Envejecido:

  • Proceso de elaboración: A partir de una superficie plana o rugosa, se ataca la piedra mediante fricción con unos cepillos, de púas metalizadas o diamantadas.
  • Resultado de la superficie: Se obtiene una superficie rugosa pero satinada, de tacto suave, ya que los picos superficiales se encuentran muy redondeados por el tratamiento. Aspecto aterciopelado.
  • Usos recomendados: Pavimentos para uso tanto en interiores y como en exteriores, en este caso, siempre que se compruebe su grado de resbaladicidad. En pavimentos interiores no presenta dificultades significativas para la limpieza.

Acabado Apomazado o Amolado:

  • Proceso de elaboración: Este tratamiento se aplica a piedras compactas con un mínimo de dureza. Se consigue utilizando muelas rotatorias y abrasivas, de distinta granulometría, con una secuencia configurada en función de la rugosidad a alcanzar. Estas muelas suelen ser de carburo de silicio y se fabrican bajo la denominación del tamaño de grano del abrasivo que las constituye, de acuerdo con la clasificación FEPA (Federation of European Producers of Abrasives). En algunas zonas, cuando el tamaño de grano es FEPA 60, el tratamiento se denomina amolado. Es un procedimiento similar al pulido pero sin llegar a conseguir el brillo.
  • Resultado de la superficie: Proporciona una superficie lisa y mate.
  • Usos recomendados: Pavimentos y revestimientos de interior. Placas para fachadas en exteriores.

Acabado Pulido:

  • Proceso de elaboración: Se utiliza en rocas con un mayor grado de cristalinidad, como el granito o el mármol. De la misma manera que el acabado apomazado, el pulido se consigue mediante una secuencia de muelas rotatorias y abrasivas, de mayor a menor granulometría, sobre la superficie a tratar. Las muelas más finas, son las que proporcionan al material el acabado brillante.
  • Resultado de la superficie: La superficie obtenida es lisa, brillante y reflejante, con una porosidad casi nula, que proporciona a la piedra una mayor resistencia al ataque de agentes externos.
  • Usos recomendados: En pavimentos, está destinado exclusivamente a su uso en interiores, por su mayor grado de deslizamiento. Revestimientos verticales interiores y exteriores. Encimeras.

Otros acabados con productos químicos:
Existen hoy en día, como complemento a los acabados mecánicos citados, una serie de productos que pueden variar las prestaciones y la estética del producto de piedra. Son productos químicos con múltiples funciones que, aplicados superficialmente a la piedra natural, pueden mejorar sus cualidades.
Algunos ejemplos de ello son las resinas protectoras, los productos antirresbalamiento, los anti-graffiti, etc.

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